El Meollo del Saber

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Descubriendo una vez más las ciencias y las artes
                                                                                                                                                                 Por Danny Mclean Paz

Un recorrido virtual del conocimiento humano y los valores inmersos en estos; adentrarnos con aguda paciencia en todos los campos del saber hasta descubrirlos una vez más. 

Desde los albores de la humanidad, el hombre siempre ha buscado el conocimiento y el saber para satisfacer su inagotable búsqueda de lo desconocido y, por ende, alcanzar la plenitud de sus logros. Claro, todo ello ha sido producto mismo de su marcado politeísmo originario y una desobediencia perenne a las normas, propiamente, establecidas por  su verdadero creador.

Nada ha sido hecho por la casualidad o el azar; todo en éste vasto universo ha sido creado con el más perfecto y cuidadoso propósito; además, del dinamismo constante a lo cual todos estamos supeditados.  Podemos tomar como ejemplo el átomo; la partícula más infinitesimal del elemento químico, solo observable con el más potente y sofisticado microscopio existente. El átomo está formado por un núcleo central (que concentra casi la totalidad de su masa y una carga eléctrica positiva) que giran a su alrededor describiendo órbitas elípticas con una onda asociada que les comunica una energía característica cuántica. Obsérvese el sustantivo "giran" en cursiva, para connotar movimiento circular.

Asimismo, podíamos describir todo cuanto nos rodea comenzando por nuestro propio torrente sanguíneo, que si llegara a detenerse nos convertiría inmediatamente en cadáveres. El universo en su plenitud está en un interminable movimiento. Las estrellas, los cometas, los planetas, las galaxias, etc., etc. Todo obedece a un objetivo, si se quiere, físico y muy vivo. El dinamismo.

No me parecerá descabellado afirmar que estamos ante un nuevo descubrimiento trascendental. La electricidad como prueba evidente del aliento de Dios.

Bueno! y para comenzar a construir éste nuevo "Piloto Literario", empezaremos a escribir sobre algo que nos concierne a todos y sin la cual, éste planeta y el resto del cosmos estarían incompletos. La luz. Hasta ahora, la luz representa el elemento más veloz que hayamos conocido. Se desplaza en el vacío cerca de 300.000 km p/s. En otras palabras, puede darle la vuelta a la tierra 8 veces en tan solo un (1) segundo; considerando que nuestro planeta tiene una medida Ecuatorial de unos 40.075 kms. de circunferencia y un radio de 6.378 km. Todo ello también indica que si la distancia que existe entre el sol y la tierra es de aproximadamente, 150.000.000 de km. La luz que nos llega desde el astro rey, tarda unos 8 minutos en bañar a nuestro globo terráqueo. Igualmente, la distancia del resto del espacio sideral solo es factible medirla en años luz u otro término físico denominado parsec (el parsec equivale a 3,26 años luz), que llevándolo en múltiplos de esos años luz puede arrojarnos los resultados pertinentes desde la tierra hasta cualquier otro lugar del universo visible.



Ya que comenzamos escribiendo sobre ciencia, no nos caería mal reseñar también algo de arte o de las artes. A propósito de luz, física, etc., etc. La fotografía, conjuga asimismo la ciencia con las artes (esto es una apreciación muy subjetiva de vuestro servidor). Cuando la fotografía aún balbuceaba (1830-40), la ciencia hizo su aporte con la química (Daguerrotipos, placas de bronce, entre otros elementos). Igualmente la física incorporó los avances de entonces (objetivos, cristales y, desde luego, la luz) y las matemáticas también hicieron lo suyo (fotometrías precisas).

A través de los últimos 70 años del siglo XIX y todo lo que fue del  s.XX; la fotografía fue adquiriendo terreno en el mundo de la tecnología y, por consiguiente, una identidad propia en la historia de la humanidad (desde que el mismo Nicephore Niepce la descubriera e hiciera las primeras pruebas desde el balcón de su casa en 1827; hasta la actualidad). La contribución que ha hecho la fotografía en estos últimos 190 años, no han tenido ningún desperdicio, afortunadamente para las Ciencias y las Artes y... para la misma humanidad.

En esos primeros años de la fotografía (1830-50), los profesionales de la pintura vieron en ese nuevo invento (...por tratarse de fusionar artilugios y ciencia) una amenaza para la labor artística que estos realizaban. Sin embargo, el tiempo demostró que más que un peligro, la fotografía era realmente un milagro que complementó el arte y el talento humano. Ahora lo intangible, se hacía tangible; además de visualizarse bidimensionalmente (mucho más creible que la pintura). Finalmente, los pintores admitieron su error y ahora la fotografía disfrutaba de un lugar muy especial en la era industrial.

No podemos soslayar a alguien que, con pasión, talento y entusiasmo, contribuyó enormemente a que la fotografía se proyectará y se diera a conocer aún más en el mundo de los museos, las galerias y se convirtiera, de esa manera, en un elemento valorado por las masas y los críticos de arte. Alfred Stieglitz.

Stieglitz nació







 

 

Comentarios

  1. Un mensaje a todos los internautas. Éste blog se está construyendo paulatinamente; asi que, si notan algún corte abrupto en las narraciones literarias, es porque se elabora en las madrugadas.

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